EL ARTE MODERNO Y LA GENTE DE A PIE
por Miguel Guerrero
por Miguel Guerrero
Gran parte del arte es belleza, y la belleza es la ausencia
de imperfecciones.
El arte moderno es un arte incomprendido por su sociedad. No se me ocurre pensar en un ciudadano del siglo XVII extrañado ante la obra de Velázquez. o un ciudadano de la grecia clśasica estrañado de la Venus de Milo. Tampoco puedo imaginar a un romano del siglo XVI considerando “feas”, “extrañas”, “raras” o “incomprensibles” las esculturas de Miguel Ángel. En mi opinión, más del 90% del arte abstracto no es arte.
El arte moderno es un arte incomprendido por su sociedad. No se me ocurre pensar en un ciudadano del siglo XVII extrañado ante la obra de Velázquez. o un ciudadano de la grecia clśasica estrañado de la Venus de Milo. Tampoco puedo imaginar a un romano del siglo XVI considerando “feas”, “extrañas”, “raras” o “incomprensibles” las esculturas de Miguel Ángel. En mi opinión, más del 90% del arte abstracto no es arte.
“Una vez fui a un museo y pagué por ver unos cuadros blancos
salpicados con tinta negra. La explicación de la obra tenía más arte que la
misma obra. Entre lo escrito y lo que veía había un abismo”. Un crítico de arte
podría hacer una descripción absolutamente genial de las sombras y formas que
producen la luz dentro de una cueva o de las formas caprichosas que forman las
nubes. ¿Dónde está el arte, en las nubes o en la descripción?
Parece que el arte moderno pretende ir más allá de la
belleza o del arte puro. Busca caminos diferentes y "lo que nunca se ha hecho".
Busca realizar obras incomprensibles para la sociedad de su época, y los
expertos en arte pretenden comprender lo que no se puede comprender, lo que es
incomprensible para las generaciones de su época. En el arte moderno se
encuentra más arte en la explicación, montaje y escenificación de la obra que
en la obra en sí misma. De esta manera se asemeja más a un “pseudoarte” donde
los expertos actúan como videntes al intentar explicar obras incomprensibles
para su sociedad contemporánea, y otros, la mayoría, utilizan palabras
“rimbombantes” pero vacías de significado que habitualmente acompañan las
actividades de arte moderno. Esa obra “artística” necesita de todo ese discurso
exterior a ella para serlo; es como volver a la tradición oral en una sociedad
analfabeta. Sin la narración y escenificación, la obra artística o el espacio
museográfico y la mercadotecnia pierden sentido y se desvanece. Por ello los
que tienen arte para narrar son los que dominan el mercado del arte, y los que
dominan pueden ser corruptos o deshonestos. Con esta especie de dogma impuesto
no vale lo de que una imagen vale más que mil palabras. Por ello, muchos snobs
con jugosas carteras pagan lo que otros deciden qué es arte. Ese es el nuevo
poder que ha regido al mundo del arte de los últimos años.
Y claro, con este panorama pueden campar a sus anchas los
farsantes, imitadores y mediocres, disfrazados dentro de un mar muy complejo,
donde algunas cosas buenas y de calidad pasan muchas veces desapercibidas o no
son importantes, y donde lo corriente y vulgar puede tener un sitio
privilegiado con tal de que adopte el papel de “nuevo” o “diferente”.
El arte moderno es un
idioma y, como todos los idiomas, exige un aprendizaje, pero un aprendizaje que se comporta como un dogma o
doctrina. Y por eso el rechazo del público hacia el arte moderno es un síntoma
de su deseo de juzgar por sí mismo, de no aceptar la delimitación autoritaria
de lo que es o no arte según lo dictan los expertos.
Nos dice Baudrillard, el “arte apuesta a esa incertidumbre,
a la imposibilidad de un juicio de valor estético fundado, y especula con la
culpa de los que no lo entienden, o no entendieron que no había nada que
entender”. Robert Hughes: “Las obras de arte, en la cultura occidental actual,
funcionan de la misma forma que las celebridades. Las largas filas para ver
algunas exhibiciones y los altos precios de algunas obras han convertido el
arte en un espectáculo. Y si el arte se vuelve un espectáculo pierde
significado.”
Otro problema del arte moderno es que hay mucha más oferta
que demanda. Cada año salen miles de licenciados en el mundo, gente bien
preparada para expresar arte. Sabemos que cuando hay excedente se deprecia el
producto, y por este motivo se buscan estrategias para dar valor a algunas
obras, porque a todas es imposible. El éxito de una obra es así una simple
operación de mercado. Se crea primero una moda y luego se convierte en
necesidad y exigencia. Si el arte va por el rumbo de lo fácil y ya no requiere
ninguna técnica ni soporte conocido (digamos habilidad para dibujar), entonces
lo que queda es el artista y su serie de puntadas, de ocurrencias simples.
Hacer algo, lo que
sea, mientras sea uno el primero en hacerlo, es suficiente para “crear” arte, o considerarse artista. Así que poner una caja de zapatos en un frigorífico es
por definición un acto artístico.
El arte está dentro de cada uno de nosotros. Podemos ver
arte donde nos diga nuestra conciencia y no solamente donde nos digan las
modas, los expertos, o los que nos quieren vender “la moto”. Cada uno ve el
arte a su manera y no de una forma establecida. Precisamente pasan a la
historia muchas obras de arte repudiadas en su propia época por no entrar
dentro de los patrones establecidos.
Me quedo tranquilo con lo que aquí se comenta porque sé que
hay mucha gente que está de acuerdo en lo que digo. Puede que haya gente que piense que soy un ignorante de la historia del arte o del arte moderno, y les diré que seguramente tienen razón, pero también les digo, por muy expertos
que sean, que probablemente ellos no serán capaces de diferenciar una obra de
arte moderno de un cuadro pintado por niños. Por si alguien tiene dudas y quiere evitar hacer el ridículo le aconsejo que vea este vídeo:
http://www.youtube.com/watch?v=Pj4MVtoNWZc&feature=player_embedded
Según Francisco Viesca “los genios se hacen fuera del
sistema”. La academia son para las masas…y estoy muy de acuerdo con él, porque en mi opinión, las personas con genialidad artística suelen tener muy complicado completar con éxito una carrera universitaria...como la de bellas artes. Para completar una carrera universitaria se necesita tener un hemisferio cerebral izquierdo "muy bien amueblado", cosa difícil de darse en este tipo de personas. Y hoy en día si no tienes carrera de bellas artes parece que ni entiendes ni sabes realizar arte. Así pues, creo que a estos artistas con un potente hemisferio derecho, seguramente les será complicado encontrar el reconocimiento y el éxito de sus contemporáneos.
De prueba
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